Tuviste tiempo de sobra pero preferiste tratarla como una zorra, y way, y ahora te extraña que corra y que no quiera saber nada de lo que hay bajo tu gorra. ¿Y qué pasó con esa gal? Echó a correr y no miró para atrás, sabes la razón y que no va a regresar. Siempre sonriente porque a todo dispuesta. Esa era la gal perfecta y tu la dejaste escapar cuando solo tenías que quererla

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